Cuando vuelo, lo hago alto, y cada vez con más convicción de que no caere, sin embargo, algo sucede en el camino que me hace caer.
Es inevitable sorprenderse con los sueños, cuando sientes que son potentes, que te hacen sentir que eres capaz de todo, que puedes combatir los males del mundo, que puedes ser la mujer maravilla de la nueva era y contagiar a todos de mi alegria y hacer desaparecer sus males, y en cierto punto lo logras. Pero cuando sientes que esa fuerza, ese coraje se te escapa entre los dedos como como agua que te limpia para darte una nueva oportunidad es cuando sientes que ya no respiras con fuerza, que te sientes débil, vulnerable, que el llanto te desgarra el alma, quieres gritar, golpear, liberar pena para llegar a un punto cero. Eso es cuando caes, y necesitas liberarte para saber como volver a levantarte…y volver a volar, para nuevamente caer.
¿Hay un instante en el que vuelas y logras aterrizar? pues, no lo sé, pero seguiré en la búsqueda de aquello.